El alma de una suicida
Capítulo 9: Dos
llaves, una carta y una historia
Quedé
pasmada ante lo que me contaba. Nunca hubiera pensado que esa mujer ya no
existiera.
Me
alejé de ahí sin dudar. No tenía ninguna pregunta que hacer a esa joven. Volteé a ver, se la veía solitaria,
como si le faltara algo. La sombra que me observaba, también se había
escabullido por algún rincón del barrio.
Me
sentía frustrada ante lo que sucedía, la anciana estaba muerta, Melinda
desaparecida y yo no tenía ninguna noticia nueva de Alfonso. Al parecer el
mundo entero conspiraba en mi contra.
Reí
ante mis propios pensamientos y caminé, sin rumbo alguno, por las deshabitadas
y sucias calles.
-¿Algo
ha pasado en mi ausencia?-pregunté a Tim al llegar a casa.
-Sí.
Te han dejado una nota en la puerta-respondió subiendo por las escaleras-la
dejé en la mesa.
¿Una
nota?, me acerqué con rapidez a la gran mesa y cogí el ultrajado papel entre
mis manos. La anotación era lo suficientemente clara, como para no dudar de mi
siguiente destino: la casa de la suicida.
Me encontrarás en la
casa de la mujer de mi ex novio
Con cariño: Violeta.
Arrugué
el papel y lo escondí en el fondo de mi pantalón. Salí de mi casa con la
adrenalina a cuestas. Tomé el primer taxi que vi a la mano, solo quería abrazar
a mi amiga.
más--->
más--->