¿Por qué escribo? Escribo para ser feliz me paguen o no por ello. Es una enfermedad haber nacido así. Me gusta hacerlo. Lo cual es aún peor. Convierte la enfermedad en un vicio. Además, quiero hacerlo mejor de lo que nadie lo haya hecho jamás. (Ernest Hemingway)

No escribo porque me sobra el tiempo, lo hago porque me hace realmente feliz. El verme esenciada en mis personajes, más humana, más cruel...realmente no tiene precio.





viernes, 25 de abril de 2014

Límites


Hay libros que jamás voy a leer y palabras que nunca diré.
Hay lugares maravillosos que no podré ver y cimas que no alcanzaré.
Estar vivos representa la promesa de morir, es lo seguro, lo posible.
Hay información que nunca aprenderé e investigaciones que nunca llevaré a cabo.
Hay miedo que no superaré y fronteras que no cruzaré.
Somos egoístas y queremos ser recordados. Nos empeñamos en ellos con actos buenos y malos.
Hay tallas de peso en las que no encajaré y postres que no voy a preparar.
Hay tantas cosas que no haré, que no haremos, que no harán.
Es extraño, unos lo piensan mucho y otros no quieren pensar.
El día en que muera sabré que las cosas que no hice valdrán igual.
Y esperaré que las que sí hice, escritas o no, me mantengan existiendo.
Porque al final del día todo lo que queremos, es permanecer vivos o no sentirnos muertos.

jueves, 17 de abril de 2014

Carta de Despedida (Gabriel García Márquez)


Si por un momento Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más. Entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen, escucharía cuando los demás hablan y ¡cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate!
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma. Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, una canción de Serrat sería la serenata.
Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas y el  encarnado beso de sus pétalos…
Dios mío si yo tuviera un trozo de vida… no dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero que la quiero. Convencería a cada hombre o mujer de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor. A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres… he aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por vez primera, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre. He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas las cosas que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.
Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas. Si supiera que hoy es la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma. Si supiera que ésta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más. Si supiera que ésta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente. Si supiera que estos son los últimos momentos que te veo, diría "Te quiero" y no asumiría tontamente que ya lo sabes.
Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré. El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo. Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesites, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles lo siento, perdóname, por favor, gracias y todas las palabras de amor que conoces.
Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos cuánto te importan.

jueves, 13 de febrero de 2014

Existes

Ya no recuerdo tus ojos y es extraño, pensé que grabaría su color en los míos.
Y tampoco recuerdo tu boca, tu nariz, tus orejas, las medidas de tu rostro.
¿Mi memoria está fallando o has faltado tanto que tu recuerdo es vano e impreciso?
¿Qué escribías?
¿Cómo escribías?
¿En qué pensabas?
Y sonrío. Ha pasado finalmente. Te has desvanecido.
Entonces, recuerdo tus ojos, tu boca, tu nariz, las medidas de tu rostro.
Tus escritos, tus pensamientos.
Entonces existes. Otra vez, maldita sea, otra vez existes.

lunes, 5 de agosto de 2013

Te digo adiós

Es probable que nadie lo entienda nunca o quizás me den la razón.
De la única cosa que no me gusta escribir ni dar detalles, es acerca de ti. El cómo nos conocimos, el color de tus ojos, tu estatura e incluso de tus gustos, la manera en la que caminas, lo que te hace feliz.
Hablar de ti es comprender que no estaba equivocada, que nunca lo he estado realmente. Es buscar hacer pedazos mi mente de puro antojo, caminar por la misma avenida en que sabes que siempre te pueden atropellar (y es más, que seguro serás atropellado).
Voy a sonreír y a decir adiós (como tantas veces), sólo que esta vez no voy realmente a despedirme.  Ese mensaje que nunca llegará a la bandeja de entrada, esa voz que no esperará del otro lado de la línea, esos brazos que no se ceñirán en los otros brazos. Todo esto me sabe a miedo, a escape, a huir. Y todos tienen razón,  yo lo sé y no me importa.
No escribo para que lo leas tú ni aquellas personas que ganan la lotería del conocimiento, me lo relato a mí misma, para cuando tenga 70 años e intente pensar en el “¿qué hubiera pasado sí?” recuerde que fue mi entera decisión.
Pido algo y asumes que debes cumplir. Alejarte si lo deseo, irte si lo pido y regresar si la soledad me consume otra vez. Tomar decisiones por ambos es agotador y más cuando no te molestas en acatarlas. Un ofensivo “no” siempre será mejor escuchar. 
¿Qué por qué sigo escribiendo esto? Diré que es una de esas horas en que necesito hacerlo, como comer o dormir, como respirar, como para poder seguir viva.
Te elegiría a ti y correría a tu lado, pero prefiero elegirme a mí misma. Al final y al cabo, voy a acompañarme hasta el final, así que es la mejor opción.
No sé si voy a olvidar tu existencia, pero me he cansado de que pase el tiempo y lo único que se nos pase es la vida. Te libero de mí (como citan muchos por ahí), de mi falsa seguridad que te ha mantenido tanto tiempo lejos, de las lágrimas, las risas y los días insoportables en que herir se convierte en mi mejor arma; te libero de los secretos que nos apresan, del pasado, de los sueños futuros. Te libero de todo y lo desecho todo. Me libero a mí misma también.
Voy a negarte, a ti y a la sonrisa con tu nombre; voy a olvidar incluso las lágrimas, amargas gotas de sentimiento; borraré los intervalos en que aparecías en cada una de las puertas de mis pensamientos. Me obligaré a olvidar tu existencia.
 ¿Sabes qué es lo mejor? Si olvidas el pasado y finges que el presente no existe, el futuro se vuelve aliviante. Mi mente no pensará en tu malgenio mañanero y tu insomnio nocturno, esos amores tan tuyos, aquellas que vienen y van. Si te olvido ahora, no conoceré ni cuando tu corazón deje de latir. Todas estas cosas son tan reconfortantes.

Mañana, años después, cuando me esté muriendo, sabré si el miedo me sedujo o fue lo correcto; mientras tanto, te digo adiós. Que el tiempo me dé o me quite la razón.

jueves, 1 de agosto de 2013

Romperse el corazón de mutuo acuerdo



"Romperse el corazón de mutuo acuerdo"


(Por Mayra Zepeda)


"I can drive on that road forever.
Se conocieron muy tarde. O muy temprano, depende de cómo se vea el asunto.
Ella, con esas auroras boreales como ojos. Él, con todo ese romanticismo desbordado. Ella necesitaba, añoraba ese romance; él quería perderse en esas luces del norte.
El tiempo les jugó chueco, la vida les gastó un mal chiste, de esos que cuando terminan nadie ríe. Se enamoraron como sólo los soulmates lo pueden hacer. Se conocieron por entero: virtudes, defectos, malas mañas, problemas, tragedias, sueños secretos, vanidades…
¿Que cómo supo que algo estaba sucediendo? Una noche, después de una fiesta, los dos sentados en un taxi, con Linger de los Cranberries de fondo.  Él la abrazó y ella amenazó con quedarse dormida en sus brazos. A él no le importó. Ella no pudo dormir ni un minuto porque sólo pensaba en lo que estaba sintiendo ahí, refugiada en los brazos de ese hombre que jamás podría complacerla. Él la acariciaba con ternura, con ese tipo de caricias que sólo los hombres enamorados saben dar. Ella se dio cuenta.
¿Qué cómo supo él que estaba enamorado? No lo sé, eso tendrían que preguntárselo algún día.
Se rompieron el corazón de mutuo acuerdo. No pueden estar juntos. No quieren estar juntos, porque si en verdad lo quisieran lo intentarían todo, pero no. Ambos son sensatos, realistas y demasiado románticos como para arriesgarse a perder todo “sólo” por intentarlo.
Que esta historia sólo exista en un mundo paralelo. Ahí podrán estar juntos, tomarse de la mano, caminar bajo un paraguas en una noche lluviosísima. Ahí él podrá darle tiernos besos, consentirla, contarle historias; ella podrá intentar cocinarle un platillo y llevarlo a bailar salsa. Ahí podrán ponerse ebrios hasta el amanecer y despertar juntos hechos mierda por la resaca. Él podrá preparar el desayuno, ella…
Lo malo de los mundos paralelos es que aunque se tenga conciencia de que pueden existir, en realidad no se pueden sentir, y cuando las cosas no se sienten –en este caso el amor-, no se tiene un carajo.
Estas fueron sus últimas palabras, porque no se hablará más del tema.
“Prometo que es lo último que te diré: Ayer, en ese momento y ese lugar, te amé con todo mi corazón, y aunque no pueda estar contigo, eres el amor de mi vida. Gracias por enfriar las cosas”.
“En estas cosas es todo o nada. Las medias tintas no valen. Eres mi príncipe azul, aunque no podamos estar juntos. Gracias por dejar que se enfríen y por tener la disposición de dejarlo ir”.
Siempre habrá cosas para las que nunca será el momento."

domingo, 28 de abril de 2013

No te vayas, no te pierdas
no me hagas buscarte nunca más.
Odio pensar que desapareces,
que no regresas jamás.

Voy a susurrar tu nombre cada noche
como el rezo de un reo a su dios.
Y solo en mi mente sobrevivirán las ideas,
de lo que puedo ser y no sucedió.

La próxima vez que te vea
fingiré no acordarme de ti.
Tú creerás en mis palabras,
me mentiré incluso a mí.

Engañar no es tan difícil,
ni se necesita vocación.
Sólo lidiar con los pedazos
que queden de la razón.

No escribiré relatos hermosos
ni siquiera cambiaré la realidad,
la siguiente vez que veas mis ojos,
sé que sabrás la verdad.

Y fingiré no querer abrazarte
incluso si no te quiero soltar,
regresaremos a los viejos tiempos,
a pesar de la sensación de amar.

En noches sin luna como ésta
escribiré malas rimas a lugar.
Las letras seguirán siendo letras,
mientras espero la ansiada paz.

miércoles, 3 de abril de 2013

Muertos y no tan muertos

Me gusta la gente muerta y la que se está muriendo. Cuando leo sus letras, veo sus pinturas, escucho su música, cuando siento sus poesías...como añoraría que siguieran vivas. Quisiera preguntarles sobre sus pensamientos, sobre la forma en que vivían, sus sentimientos, sus pasiones. Creo que debo tener un problema porque adore a esta gente muerta o a la que se está muriendo, pero-por supuesto, debe haber un pero-este problema es uno de mis problemas favoritos. De esos que te mantienen desvelada en una noche lluviosa o inmersa en una tarde soleada, entonces-los entonces son parte de las mejores historias-pienso en ellos, en sus escritos, arte y ciencia. Y ya no están muertos, porque los traigo a la vida. Mi gente muerta favorita, y vaya que no tan muerta como explico, jamás imaginaron que los citaría, que lloraría por ellos y con ellos, que anhelaría conocerlos y que los traería a la vida.